Democracia en Latinoamérica: Camino a la Reforma Electoral en Perú

Cada día que pasa se acortan los plazos para la aprobación de la reforma electoral en Perú. Sin ir más lejos, los organismos electorales realizaron un  llamado al Congreso para que aprueben la reforma y, de esa manera, se pueda comenzar a aplicar para las Elecciones Generales del 2016. De lo contrario, deberemos esperar hasta las Elecciones Regionales y  Municipales del 2018.

Si bien ya hay una parte de esta reforma aprobada (como la “ventanilla única”, a través de la cual se podrán conocer los antecedentes de las personas que deseen presentar su candidatura a cargos de elección popular), los puntos más importantes de la misma aún no han sido debatidos por el pleno. Esto debido al lento proceso que existe para aprobar una ley en el Perú.

Pero el debate se ha entrampado. Han pasado meses en la Comisión de Constitución y aún no se ha llegado a consensos entre los congresistas en varias de las propuestas presentadas en este paquete de reformas al sistema electoral y a la ley de partidos políticos. Por otro lado, es importante  señalar que muchos de estos congresistas no tienen la intención de aprobar todas estas reformas, ya que ellos son fruto del actual sistema: son hijos del voto preferencial y no fueron elegidos candidatos en elecciones internas. Es decir, la aprobación de estas medidas no necesariamente es algo beneficioso para sus aspiraciones políticas reeleccionistas.

Pero para los que creen que estas intenciones de reformas son nuevas, les debo decir que eso no es del todo correcto; ya se van a cumplir casi cinco años desde la primera vez que escuchamos este término en los eventos “Macro Regionales Norte de la Red Nacional de Actores Políticos Juveniles”, en 2011 y 2012.

En estos espacios —en los que participé en aquella época—, se comenzó a discutir la necesidad de reformar los mecanismos de elección de candidatos a cargos públicos por parte de los partidos políticos.La necesidad de transparentar el financiamiento de campañas electorales a través del “pago público” y  la creación de mecanismos más efectivos de fiscalización de hojas de vidas de los candidatos, era algo que urgía y que era sumamente necesario.

Las propuestas en aquel entonces, presentadas por RENAPJ (Red Nacional de Actores Políticos Jóvenes) eran 10. Algunas de ellas son parte del actual paquete de reformas que se vienen discutiendo. Por ejemplo: 1) El financiamiento público para los partidos políticos; 2) La realización de elecciones internas bajo el concepto “un militante es un Voto”; 3) La modificación del calendario electoral y 4) La exigencia de más datos y requisitos en la hoja de vida de los candidatos.

La idea era hacer un llamado a los congresistas de la Macro Región Norte del país (desde Tumbes hasta Ancash) con las 10 propuestas y que, con esa acción, se pudiesen impulsar las iniciativas. Hubo poca receptividad por parte de los congresistas a los proyectos y estos quedaron en un limbo profundo.Cabe destacar que hubo muchos más espacios dentro de la sociedad civil que también buscaban presentar plataformas parecidas, pero tuvieron menos difusión.

Sin embargo, hubo otro grupo de ideas que buscaban modificar la reforma electoral y la Ley del Sistema de Partidos Políticos, que fueron presentadas como “propuesta” por los organismos del Sistema Electoral Peruano (ONPE, JNE, RENIEC), pero ellos quisieron trabajar por separado sin pedir apoyo a los organismos de la sociedad civil.

En noviembre del 2011, el Jurado Nacional de Elecciones, presentó al Congreso los proyectos de un Nuevo Código Electoral y un Nuevo Código Procesal Electoral.  Es por eso que aquella primera plataforma de cambios no tuvo éxito, pues ambos frentes (organismos electorales y sociedad civil) no trabajaron coordinadamente, siendo que ambas buscaban un mismo resultado. Por entonces, parecía que la propuesta había quedado ahí, pero nuevamente la sociedad civil —esta vez en conjunto con la Asociación Civil  de Transparencia— sumaron esfuerzos con los Organismos Electorales Peruanos para comenzar a sentar las bases de lo que actualmente se conoce como propuesta a una reforma tan fundamental.

Dicha transformación electoral, a diferencia de las otras intenciones, ha tenido una mayor difusión por prensa y redes sociales. De hecho, en esta últimas se creó un hashtag (#ReformaElectoralYa) la cual ha tenido una gran acogida en Internet. Además, la alianza entre las organizaciones de la sociedad civil con las entidades electorales, ha hecho que la reforma se presente bajo un bloque de mayor consenso y con mayor respaldo; algo que ha permitido que este paquete de iniciativas ingresara a la agenda de política nacional.

El camino para la concretización de la reforma no acaba con la aprobación de las medidas por parte del Congreso. Eso solo es el inicio de un largo proceso de implementación. Y es que los partidos deberán adecuarse a las reformas. Mientras que los organismos electorales, junto a la sociedad civil, deberán vigilar para que se implementen.

La primera gran prueba está por venir en estos meses finales del año con la realización de elecciones internas universales, pues ya vamos viendo cómo se comienzan a vocear fechas para la realización de las mismas y los posibles candidatos que participarían. Ahí vemos que el Frente Amplio realizó sus elecciones ciudadanas como primer intento de primarias universales en el Perú o las que vendrán en un futuro como las del APRA (Partido Aprista Peruano), que ya viene realizando internas —pero debe perfeccionarlas— y las del PPC (Partido Popular Cristiano) en diciembre, por citar algunos ejemplos.

En definitiva, nos queda mucho aún por hacer en el largo camino de implantación de estas reformas. Nuestra primera tarea es seguir exigiendo la aprobación de todo este paquete de modificaciones.Debemos seguir explicando por qué es necesario tener cambios, entendiendo que así podremos tener mejores partidos, campañas electorales más limpias y alcanzaremos óptimas herramientas para poder elegir mejores candidatos.

Ya comenzamos. Y quizás, para las elecciones generales del 2021, el panorama sea más auspicioso.